La madrugada del 1 de agosto de 1980 fue completamente distinta a las
otras para los habitantes de los pueblos de San Bartolo Ameyalco, Santa Rosa y
San Mateo, al sur de la ciudad de México. La tranquilidad en la zona sería
alterada las primeras horas de aquel húmedo viernes sin que nadie
imaginara lo que venía.
En el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México el Centro de
Control recibió el llamado del vuelo extra de Aero Perú operado con un avión de
Aeronaves del Perú que descendía para completar la llegada “Coapa”, que era el
procedimiento de vuelo establecido para algunos vuelos procedentes de
Sudamérica. La voz de Eduardo Sayan, copiloto de la nave, fue escuchada,
indicándole las instrucciones de llegada al aeropuerto. El avión, un
Douglas DC-8-43 construido en 1960 había despegado del aeropuerto “Jorge Chávez”
de la ciudad de Lima, Perú, para internarse en aguas del Océano Pacífico en su
ruta hacia México, ingresando por el sur del territorio nacional y descender
como hasta ese momento, sobre el VOR de Tequesquitengo, Morelos.
En el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México el Centro de
Control recibió el llamado del vuelo extra de Aero Perú operado con un avión de
Aeronaves del Perú que descendía para completar la llegada “Coapa”, que era el
procedimiento de vuelo establecido para algunos vuelos procedentes de
Sudamérica. La voz de Eduardo Sayán, copiloto de la nave, fue escuchada,
indicándole las instrucciones de llegada al aeropuerto. El avión, un Douglas
DC-8-43 construido en 1960 había despegado del aeropuerto “Jorge Chávez” de la
ciudad de Lima, Perú, para internarse en aguas del Océano Pacífico en su ruta
hacia México, ingresando por el sur del territorio nacional y descender como
hasta ese momento, sobre el VOR de Tequesquitengo, Morelos.
El avión, de silueta blanca y línea de color rojo había pertenecido a
Alitalia, empresa con la que tuvo la matrícula I-DIWA cuando salió de
fábrica. Equipado con cuatro motores Rolls Royce Conway 509, esta fue la única
serie de los DC-8 en usar esta clase de motores turbo fan. Vendido
posteriormente a International Air Leasing, el -1143- tuvo diferentes
operadores hasta que en 1978 dejó su rol transportando pasajeros
para ser convertido a avión de carga. Fue así como llegó a Aeronaves del
Perú, empresa con la cual volaba a diferentes ciudades, siendo Miami y Ciudad
de México sus más frecuentes destinos en aquella época.
Esa noche, el avión, registrado con la matrícula peruana OB-R-1143,
número de serie 45598 y bautizado como “San Martín de Porres” movía una carga
consistente en fertilizantes y base de alimento para animales, viajaban abordo:
Enzo Oliva, piloto; Eduardo Sayán, copiloto; Hugo Escobar, ingeniero de vuelo y
los pasajeros Antonio Vía, Willy Bernal, Ricardo Tonabem y Rubén Palazín.
Conforme el avión descendía sus luces se apreciaban en el firmamento,
incluso desde la Torre de Control del aeropuerto capitalino se tuvo contacto
visual con el avión. Iniciado el procedimiento del llegada, el DC-8 descendió a
11 mil pies, fue instruido a completar la llegada publicada y se le proporcionó
a los pilotos la ultima corrección altimétrica. El tetra reactor ingresó por el
Sur de la ciudad, cruzó la parte central y se alejó hacia el Noroeste para
completar un Arco DME de 8 millas por la izquierda para la pista 05.
Enfrascados en los procedimientos propios de su profesión, los pilotos
colacionaron las instrucciones del controlador de transito aéreo para completar
la fase final de la llegada al aeropuerto, sin embargo una desafortunada
-interpretación- de las instrucciones llevó al Aeronaves del Perú a alejarse no
8, sino 18 millas mientras descendía a 9 mil pies, llevando el avión hacia
la cadena montañosa que se extiende al Poniente del Valle de México.
Una aparente falta de atención a las comunicaciones y los ajustes del
altímetro, la negrura de la noche, un banco de nubes bajas y el destino, los
llevó directo al Cerro Lilio. las copas de los árboles fueron cortadas cual
navaja por las alas del DC-8, ya nada su podía hacer, el final había llegado.
El avión de Aeronaves del Perú se estrelló contra la montaña, estallando en mil
pedazos y causando instantánea muerte a sus siete ocupantes, un estruendo
retumbó en toda la zona despertando a los moradores de los poblados vecinos.
Hubo quien pensó que había sido una bomba, otros, vieron un resplandor sobre la
montaña, los menos, escucharon el agudo sonido de los motores que se ahogaron
ante la explosión.
A los pocos minutos, el aeropuerto de la Ciudad de México notificaba a
los servicios de emergencia sobre la pérdida de contacto radial con el avión,
cuando estaba a menos de cinco minutos de aterrizar; los protocolos fueron
puestos en marcha mientras se comenzaban a recibir llamadas sobre una gran
explosión al Sur-poniente de la ciudad. Con los primeros rayos del sol se
elevaron los helicópteros de la Policía, cuadrillas por tierra buscaban la
ubicación del sitio del impacto, poco a poco se fue develando la tragedia, el
avión despedazado y semi calcinado humeaba en lo alto de la montaña.
Los cuerpos de socorro llegaron al lugar donde poco pudieron hacer, el
aparato de 140 toneladas de pesos se había reducido a escombros. Aquel 1 de
agosto de 1980 el “San Martín de Porres” dejó de existir, los pedazos del avión
quedaron en el paraje, donde los campesinos de la región cargaban sus mulas con
partes de aluminio para venderlas como desechos metálicos y ganarse unos
cuantos pesos. Los motores destrozados por el impacto fueron arrojados con el
tiempo al fondo de una cañada donde por años fueron la atracción de los pocos
senderistas de la época, otros intentaron sacarlos para vender el material que
conservaba gran peso, pero las condiciones ortográficas del lugar terminaron
haciéndoles desistir.
Esos pocos restos fueron cubiertos hace menos de cinco años por una base
de concreto que se construyó para controlar la corriente de agua que llega a lo
que hoy son zonas habitadas de lo que fue un gran bosque, sepultándolos para
siempre como mudos objetos del suceso que hace 34 años puso en alerta a
diferentes sectores en la capital del país, pasando este DC-8 a los libros de
accidentes aéreos como uno de los de mayor envergadura en la Ciudad de México.
Por favor señor Lavon dé los crédito correspondientes al artículo publicado en Aviationmex de donde tomó el texto. Gracias
ResponderEliminarDeja de chingar
EliminarNo Localizo el cerro Lilio en Google Maps ni en ningún lado más o menos me podría indicar la ubicación?
ResponderEliminarGracias y saludos
Buenas tardes mándeme un correo y le comparto la úbicacion del lugar
EliminarBuen día
recién quedó cubierto el último motor que quedaba en la ladera, hace cosa de un mes un árbol cayó accidentalmente sobre los estos cubriendolos. el otro motor existente se encuentra en el salón comunal del Pueblo de San Bartolo Ameyalco y es posible verlo desde pie de calle, a un costado del cetis 52. alguien que guste más información puede comunicarse conmigo al correo giusenomas27@gmail.com fui dos años guardabosques en la zona
EliminarMe gustaría saber más información acerca del accidente del avión peruano en 1980
EliminarTraían coca, que no se hagan
ResponderEliminarSi hay todavía una turbina
ResponderEliminarSi traían cocaína y joyas
ResponderEliminarEsas personas,que comentan que en el vuelobde Aeronaves del Peru,llevaban Cocaina,puede ser,pero murio gente inocente,Alan Garcia y los dueños de la empresa,que eran unos mafiosos los Zanatti,eran los que llevaban Cocaina,aparte de que como repito murio gente inocente estaba mi hermano Willy,extraordinaria persona y cabal persona,como el resto de la tripulacion,fue una gran desgracia para todas nuestras familia.Gracias
ResponderEliminarHoy vi un video de este accidente, lamento mucho lo sucedido, te comparto el link de video YouTube:
Eliminarhttps://youtu.be/5fqrDUZaqyU
Muchas gracias por la información del link. Uno de los fallecidos es mi tío, Willy Bernal, un hombre íntegro, bondadoso, jovial, muy querido y amado por toda la familia. A pesar del tiempo transcurrido, se le extraña muchísimo.🙏
EliminarBuenas tardes, mi nombre es Rodrigo Lara y nos interesaría saber acerca de la tripulación del accidente, somos vecinos de la zona donde fue el accidente (San Bartolo Ameyalco) y nos interesaría que esto no se olvidará, fue una de las catástrofes más terribles de la zona, si me pudiera proporcionar alguna información se lo agradecería, de antemano gracias y entiendo su sentir en cuanto al suceso.
EliminarPude presenciar,porque viajaba al sur del Peru y aproveche para viajar con la extraordinaria tripulacion y el vuelo salio mas tarde,la policia encontro Cocaina en el avion y esto es un mundo tremendo dado que somos un pais con mucha mafia debla droga.Bueno es lo que puedo decir.
ResponderEliminarPude presenciar,porque viajaba al sur del Peru y aproveche para viajar con la extraordinaria tripulacion y el vuelo salio mas tarde,la policia encontro Cocainaen elavion y esto es un mundo tremendo dado que somos un pais con mucha mafia debla droga.Bueno es lo que puedo decir.
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