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viernes, 11 de diciembre de 2015

INICIOS DE LA FUERZA AÉREA MEXICANA



Se considera el 5 de febrero de 1915, como el día en que surge la Fuerza Aérea Mexicana; ese día, el primer Jefe del Ejército Constitucionalista, Venustiano Carranza, expidió en el puerto de Veracruz el acuerdo por el que se creó el Arma de Aviación Militar dentro del Ejército Constitucionalista, sin embargo, no fue sino hasta el 10 de febrero de 1944 cuando el gobierno mexicano expidió el reconocimiento formal, a nivel constitucional, de la creación de la FAM. Sobre estos antecedentes, en 1992, se expidió el decreto que declara el 10 de febrero como el Día de la Fuerza Aérea Mexicana.

La historia de la Fuerza Aérea Mexicana está fuertemente ligada a la historia de la aviación en México. Data de 1906, apenas tres años después del nacimiento del aeroplano, cuando el entonces presidente Porfirio Díaz ya mostraba interés en la aviación militar y en los globos.

A finales de 1909 fueron enviados un capitán de ingenieros y un miembro del Estado Mayor del ejército mexicano al Colegio Armée de l'Air en Francia para estudiar el manejo de globos y dirigibles, pero al estallar la Revolución mexicana en 1910, ningún combatiente utilizó de forma directa aeronaves como medio de combate aéreo durante los primeros episodios de dicho acontecimiento. Sin embargo, después del exilio de Díaz, algunas aeronaves fueron utilizadas por parte de los revolucionarios para contrabandear armamento ligero y correspondencia a través de la frontera con Estados Unidos.

En México, los ejércitos rebeldes y federales utilizaron por primera vez el aeroplano en el cruento conflicto civil que estalló en 1910. La insurrección, encabezada por Francisco I. Madero, que acabó con la dictadura de Porfirio Díaz en mayo de 1911, no consiguió establecer la paz en México. 

Todo lo contrario, el gobierno revolucionario —primero en la forma de un régimen interino encabezado por Francisco León de la Barra y luego por Madero como presidente electo— se vio acosado de rebeliones. En el curso de uno de tantos eventos, encabezado por el ex insurrecto jefe chihuahuense Pascual Orozco, la columna federal mexicana, al mando del general Victoriano Huerta utilizó una pequeña unidad aérea con fines de patrullaje en su campaña contra el principal ejército rebelde en Chihuahua. Esta unidad consistió en un par de aviones mono motores Moissant Blériot XI, de 60 caballos de vapor uno y 100 el otro. Estas máquinas eran piloteadas por el aviador estadounidense John Héctor Worden y el piloto mexicano Francisco Álvarez, respectivamente. Como la máquina de Álvarez se accidentó durante un vuelo de práctica en las afueras de Torreón, realmente sólo el avión de Worden llegó a participar en combate en alguna medida. El 1 de agosto de 1912 las fuerzas federales incorporaron a su reconocimiento y prácticas militares los pequeños monoplanos Bleriot XI.

Pero no fue sino hasta que el ejército constitucionalista dio un fuerte golpe al gobierno de Huerta que se planteó la idea de formar una unidad aérea que tuviera un papel clave en los combates contra los soldados federales. En 1913 cuando el entonces gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza formaba un nuevo ejército contra el gobierno de Huerta, influenciado por varios oficiales, incluyendo dos de sus sobrinos, para que utilizara aviones como medio de combate. Carranza aceptó y envió a sus dos sobrinos, Alberto y Gustavo Salinas junto con los hermanos Juan Pablo Aldasoro Suárez y Eduardo Aldasoro a la escuela Moisant International en Nueva York a estudiar aviación. Concluidos sus estudios, regresaron a México. Al estallar de nuevo un conflicto armado, se unieron a las filas del ejército como tenientes de artillería, puesto que el ejército no contaba con aviones en ese momento.

Unos meses más tarde, agentes del gobierno mexicano viajaron a Los Ángeles y adquirieron un biplano tipo Martin. El aeroplano aún en cajas y sin armar llegó vía ferrocarril a Tucson, sin embargo, el gobierno de Huerta había sido alertado de la compra de dicho avión. La embajada de México en Washington contactó con las autoridades de Tucson y los estadounidenses embargaron el avión, pero el 16 de mayo los constitucionalistas, con ayuda de contrabandistas estadounidenses, robaron las cajas y las introdujeron a México. Las cajas fueron enviadas a Hermosillo, con el aparato aún sin ensamblar.

Después de que el aparato fuera armado y concluidos algunos vuelos de práctica, la aeronave fue bautizada con el nombre Sonora, hecho que fundó la 'Flotilla Aérea del Cuerpo del Noreste'. A continuación, el avión fue transportado vía ferrocarril a Guaymas, lugar aún bajo el control de los huertistas. 

El Sonora fue utilizado para lanzar propaganda y pequeñas bombas sobre las filas enemigas, aunque no consiguieron causar mucho daño. Al mismo tiempo ayudó en labores de observación para obtener información acerca de los movimientos de los huertistas, algo muy difícil de hacer por tierra.

El 14 de abril de 1914 se efectuó un ataque aéreo cuando el piloto Gustavo Salinas, piloteando el avión Sonora, lanzó bombas sobre el buque huertista Guerrero cerca del puerto de Topolobampo, Sinaloa. Aunque ninguna de las bombas dio en el blanco, obligó al buque enemigo a regresar a mar abierto, lo que permitió que las tropas de Carranza tomaran el puerto, la ciudad de Guaymas y tomaran el buque Tampico para utilizarlo contra los huertistas. Hoy se conoce a ese enfrentamiento como la Batalla de Topolobampo, que fue el primer combate aeronaval en la historia de México.

En mayo del mismo año Obregón avanzó hacia Mazatlán y el avión bombardeó la ciudad, destruyendo dos cañones navales y ocasionando varias bajas al ejército huertista. Sin embargo, las bombas también alcanzaron a varios civiles e hirieron al embajador francés. Los ataques aéreos por parte del Sonora fueron bastante efectivos al destruir los puestos de mando huertista en Hermosillo. A mediados de mayo de 1914, el avión sufrió un cabotaje al aterrizar y fue destruido, lo que marcó así el final de la 'Flotilla aérea del Cuerpo del Noreste'.

En enero de 1915 algunos funcionarios de Carranza reorganizaron a varios pilotos, reunieron varias aeronaves y se formó la 'Flotilla Aérea del Ejército Constitucionalista'. El primer combate en el que participó dicha unidad fue el 5 de enero de 1915 en la ciudad de Puebla contra los zapatistas: bombardearon el Fuerte Loreto y ocasionaron varias bajas. Después de esta batalla la flotilla fue trasladada a Veracruz. El 5 de febrero de ese mis año la rama aérea del Ejército Constitucionalista fue decretada oficialmente "Arma de Aviación Militar" por el general Venustiano Carranza.

El 15 de noviembre se inauguraron los Talleres Nacionales de Construcciones Aeronáuticas TNCA y la Escuela Nacional de Aviación; instalaciones que permitirían construir aeronaves y motores en México y preparar a los pilotos aviadores para tripularlas. La TNCA construyó en México los aviones series “A”, “B”, “C”, “E”, “G” y “H”, esta última con notables avances tecnológicos. La naciente industria aeronáutica en México produjo importantes avances en la ingeniería aeronáutica de esa época, incluyendo la Hélice Anáhuac que llegó a emplearse en varias partes del mundo y a los aviones de las series “A” y posteriores, se les colocaron motores Aztatl y México SS, los cuales dieron un magnífico rendimiento.

Entre 1915 y 1920, la FAM asistió al gobierno de Carranza con misiones de combate y observación contra las fuerzas del rebelde Manuel Peláez, que tenía un sólido control sobre los campos petroleros de la región Huasteca.

jueves, 10 de diciembre de 2015

AVIÓN ALENIA C-27J SPARTAN



El ALENIA C-27J SPARTAN, Espartano en inglés es un avión de transporte táctico medio derivado del G.222 fabricado por la misma compañía al que se le ha equipado con los motores y sistemas del Lockheed Martin C-130J Súper Hércules. Su designación deriva de la que recibieron los 10 G.222 que adquirió en su día la Fuerza Aérea Estadounidense, C-27A Spartan.

En 1997 Alenia Aeronáutica y Lockheed Martin constituyeron la sociedad LMATTS Lockheed Martin Alenia Tactical Transport Systems, Sistemas de Transporte Táctico Lockheed Martin Alenia para desarrollar una versión del G.222 con los equipos con los que va equipada la actual versión del C-130 Hércules, la C-130J, que comprenden aviónica avanzada incluida "cabina de cristal" y nuevos motores, los Rolls-Royce-Allison AE 2100, así como sus mismas "hélices de cimitarra", las Dowty R-391. Para resaltar la comunalidad de equipos y la consiguiente simplificación logística para las flotas que operen ambas aeronaves incluso se eligió la misma letra "J" que designa al Súper Hércules. La intercambiabilidad de piezas entre ambos aviones está estimada en un 65%. Sin embargo, la sociedad conjunta fue disuelta cuando Lockheed Martin decidió finalmente acudir al concurso JCA con un producto propio, el mencionado C-130J. Ante la necesidad de un socio estadounidense para competir en el concurso, Alenia se unió entonces a L-3 Communications para constituir GMAS, Global Military Aircraft  Systems, Sistemas de Aviones Militares Globales, a la que se adhirió posteriormente Boeing Integrated Defence Systems.

Respecto al G.222 el peso máximo al despegue se ha aumentado sensiblemente de 28.000 kg a 31.800, el alcance sube un 35% y el techo operativo es un 30% mayor.

Tiene capacidad de transportar hasta 46 paracaidistas ó 60 soldados 36 camillas y 6 asistentes en configuración MEDEVAC -evacuación médica-. El avión puede por otro lado embarcar hasta 11,5 toneladas de carga.

La versión encargada por la Aeronáutica Militare es especialmente completa, al comprender HUD, contramedidas para defensa contra misiles y sonda de reabastecimiento en vuelo.

Nuestra Fuerza Aérea Mexicana adquirió 4 C-27J en julio de 2011 por US$ 200 millones. El primero fue entregado en septiembre de 2011 y el segundo en enero de 2012. Operan en el Escuadrón de Transporte Pesado 302 junto a los C-130 Hércules

Atentamente: "CON LAS ALAS EN MI PECHO"


sábado, 5 de diciembre de 2015

HACE SETENTA AÑOS RETORNÓ A MÉXICO EL E. A. 201



70 años han transcurrido del triunfal retorno a suelo patrio de aquellos hombres que con entusiasmo se sumaron a la defensa de  la libertad de las naciones en un contexto internacional.

El pasado 18 de noviembre del 2015, la Comandancia de la Fuerza Aérea Mexicana, llevó a cabo en el Monumento a los Caídos en la Segunda Guerra Mundial ubicado en el bosque de Chapultepec,  la solemne Ceremonia del LXX Aniversario del retorno a la patria de los integrantes de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana con su Unidad Operativa, el reconocido y glorioso Escuadrón 201.

Este acto fue presidido por el General de División PA.DEMA. Carlos Antonio Rodríguez Munguía, Comandante de la Fuerza Aérea Mexicana, quien con su presencia, dio una particular solemnidad, sumada a la emotiva participación de algunos reconocidos  sobrevivientes de la Segunda Guerra Mundial.

Resaltó la Compañía de Honores integrada por una Sección de Tropas de la Fuerza Aérea, una Sección de Alumnos de la Escuela Militar de Tropas Especialistas de la Fuerza Aérea y una Sección de la Brigada de Fusileros Paracaidistas.

Bajo el protocolo militar se llevaron los Honores al Cargo y con solemnidad se hicieron los Honores a la Bandera entonando los asistentes con fervor patrio las vibrantes notas del Himno Nacional bajo el programa establecido; digna fue la salva de fusilería realizada en perfecta coordinación por la Sección de la Escuela Militar de Tropas Especialistas de la Fuerza Aérea y emotiva la Guardia de Honor y Ofrenda Floral que las autoridades militares hicieron mientras la Banda de Guerra tocaba “Silencio” en reconocimiento a los héroes caídos durante la guerra:

- Capitán 2/o. Piloto Aviador Pablo Luis Rivas Martínez.

- Teniente Piloto Aviador Héctor Espinosa  Galván.

- Teniente Piloto Aviador José Espinosa Fuentes.

- Subteniente Piloto Aviador Mario López Portillo.

-  Subteniente Piloto Aviador Fausto Vega Santander.

Justo reconocimiento y gratitud a estos hombres que ofrendaron con su vida el servicio a la patria y que las generaciones actuales y futuras debemos a estos caídos y sobrevivientes aguiluchos su entrega, sacrificio y destacada participación en tierras extranjeras en la lucha de la libertad.

La Asociación de la Escuela Militar de Aviación A.C. participó en este evento con la presencia de los Pilotos Aviadores Roberto Bernardo Huicochea Alonso, Oscar Humberto González Leyva, Arturo Salazar Román y Alejandro Hurtado y Santacruz fraternizando con la Asociación Mexicana de Veteranos de la 2/a Guerra Mundial y la Fraternidad de Paracaidistas “General Plutarco Albarrán López”.

Posteriormente se llevó una visita a la Base Aérea Militar No.1 de Santa Lucía, Mex., y una comida donde a cada uno de los sobrevivientes integrantes de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana les fue entregado por la Compañía Alpina  un reloj Edición Especial Escuadrón 201, acudiendo a dicho acto en representación de nuestra Asociación los Pilotos Aviadores Oscar Humberto González Leyva y Arturo Salazar Román.

Justo reconocimiento a estos hombres provenientes del pueblo y que lucharon en aras de la libertad representando a nuestro país.

Informó este Blog: “CON LAS ALAS EN MI PECHO”





EVENTO ECUESTRE POR LOS CIEN AÑOS DE LA FUERZA AÉREA



"CON LAS ALAS EN MI PECHO" informa acerca del Evento Ecuestre, con el cual se engalanó los festejos de los cien años de la Fuerza Aérea Mexicana.



Dentro del marco de los festejos de los 100 años de la Fuerza Aérea Mexicana, el pasado sábado 30 de noviembre del 2015, se llevó a cabo en el Campo Marte de la Ciudad de México, ícono del hipismo nacional, el Abierto Mexicano Ecuestre donde se disputó la Copa “Centenario de la Fuerza Aérea Mexicana”, evento realizado bajo las normas de la Federación Ecuestre Mexicana.

El evento fue presidido por el General Salvador Cienfuegos Zepeda, Secretario de la Defensa Nacional y Vidal Francisco Soberón Sanz, acompañados por sus distinguidas esposas.

Correspondió al General de División PA.DEMA. Carlos Antonio Rodríguez Munguía, Comandante de la Fuerza Aérea Mexicana, dar las palabras alusivas al acto destacando el vínculo que tuvieron el Arma de la Caballería y la Aviación Militar, ya que fueron oficiales de caballería quienes integraron el pie veterano de la incipiente aviación militar.

El Escuadrón Hípico Acrobático del Estado Mayor Presidencial, dieron una demostración de arrojo, disciplina y destreza al hacer varias suertes acrobáticas montando magníficos caballos.

Con una nutrida afluencia, la competencia que tuvo una duración de más de 4 horas, abarcó desde categoría infantil hasta la categoría mayor donde se apreciaron las habilidades de los diversos binomios jinete, caballo representativos de los diversos equipos civiles y militares del hipismo nacional.

Así mismo, una terna de jinetes militares dieron una exhibición de salto de altura que desató la admiración y algarabía de los asistentes al lograr un binomio un salto de hasta 2 metros de altura.

El evento concluyó con la premiación a los primeros lugares y la entonación de las vibrantes notas del Himno Nacional.

Atendiendo a la invitación de la Comandancia de la Fuerza Aérea, la Asociación de la Escuela Militar de Aviación A.C. hizo acto de presencia con la asistencia de los Pilotos Aviadores: Eduardo Velasco Jiménez, Alfonso Silva Lucio, Alejandro Hurtado y Santacruz, Roberto Bernardo Huicochea Alonso, y Arturo Salazar Román.


miércoles, 2 de diciembre de 2015

CELEBRACIÓN DE LOS 70 AÑOS DEL RETORNO DEL 201


El blog: "CON LAS ALAS EN MI PECHO" transmite el siguiente comunicado.





Apreciables y Estimados Socios Pilotos Aviadores:

En el Pueblo Mágico de Tepoztlán, Morelos, se encuentra la Escuela Primaria Federal “Escuadrón 201”, que el pasado 25 de noviembre del 2015, festejó los 70 años del retorno a la patria de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana  Escuadrón 201, un poco diferida la fecha ya que es el 18 de noviembre la fecha oficial y en ese día se lleva a cabo la Ceremonia en el Monumento a las Águilas Caídas en el Bosque de Chapultepec.

La Escuela fue construida gracias a la petición del Sgto.2/o. Mecánico Ángel Bocanegra del Castillo  quien antes del partir al frente de guerra se dirigió al Presidente Manuel Ávila Camacho en los siguientes términos: “Quiero una escuela para los hijos de mi pueblo”.

Por tal motivo, la Dirección de la Escuela y la Mesa Directiva de la Sociedad de Padres de Familia llevaron a cabo una Ceremonia para festejar feliz acontecimiento habiendo iniciado el evento con un recorrido a bordo de un vehículo militar tipo Humer flanqueado por los alumnos de la citada escuela, bajo la mirada y aplausos del pueblo de Tepoztlán,  desde la entrada del pueblo hasta el interior de la Escuela con la participación del Sgto.1/o Arm. Fortino González Gudiño, Presidente  la Asociación Mexicana de Veteranos de la Segunda Guerra Mundial acompañado de algunos familiares, socios y amigos; del Piloto Aviador Roberto Bernardo Huicochea Alonso, Presidente de la Asociación de la Escuela Militar de Aviación A. C. y  el Dr. Fermín Romano y Septién, Presidente de la Fraternidad de Paracaidistas “General Plutarco Albarrán López” acompañado de varios integrantes de esa Asociación.

Ya en el interior de la Escuela, con la presencia de la hija del Sgto. Bocanegra del Castillo y demás familiares, sorprendió gratamente el arribo del Sr. Catalino Reinante Dilem, Embajador de la República de Filipinas, país donde se desempeñaron los aguerridos mexicanos durante la 2/a. Guerra Mundial, dio inicio el programa, acorde al ceremonial cívico, con los Honores a la Bandera; con sorprendente elocuencia, una alumna de Segundo año de Primaria dirigió el Juramento a la Bandera que los presentes repetíamos con emoción; se pronunciaron las palabras relativas al acto; y se concluyó el protocolo cívico, con el retiro de la Bandera a su nicho, con los Honores correspondientes, entonando  con fervor  las vibrantes notas del Himno Nacional.

Ya fuera de protocolo, se llevaron varios números de música y bailables tradicionales que con entusiasmo los alumnos ejecutaban para deleite de los presentes; posteriormente, se llevó a cabo un recorrido por el pequeño Museo de Sitio con el que cuenta la Escuela y una Ofrenda  Floral ante el busto del Sgto.2/o. Mec. Ángel Bocanegra del Castillo, para culminar con el ofrecimiento de una comida a base del típico mole regional y  donde no podía faltar de postre las nieves del ya famoso “Tepoznieve”.

Gratificante fue haber participado en este evento que año con año, llevan a cabo en esta pequeña población pero ahora engalanada por los festejos de 7 décadas; poblado clasificado como pueblo mágico, famoso por su gastronomía, de sus calles empedradas y venta de artesanías, la Iglesia y Ex convento Colonial y el recorrido del sendero de dos y medio kilómetros a través del Cerro del Tepozteco, donde en la cúspide aloja un basamento piramidal prehispánico que obliga a los visitantes a subir a la cima para admirar, desde allí, el paisaje morelense.


martes, 1 de diciembre de 2015

CONCIERTO EN EL AUDITORIO NACIONAL




Estimados y apreciados Socios Pilotos Aviadores activos, fraternos y honorarios:

Impresionante lució la noche del 17 de noviembre del 2015, el majestuoso Auditorio Nacional en la Ciudad de México para el magno Concierto en que se da a conocer por primera vez el Himno de la Fuerza Aérea Mexicana compuesto por el General de Grupo Piloto Aviador Miguel Eduardo Hernández  Velázquez  (Gen.  XL) con arreglo musical del Sargento 1/o. Músico José Cupertino Dehesa.

Himno que sin duda, dará permanencia,  unidad e identidad  a los Generales, Jefes, Oficiales y Tropa integrantes de la Fuerza Aérea Mexicana.

Al citado evento asistieron Miguel Ángel Osorio Chong, Secretario de Gobernación, el General Salvador Cienfuegos Zepeda, Secretario de la Defensa Nacional y el Almirante Vidal Francisco Soberón Sanz, Secretario de Marina.

El General de División PA.DEMA. Carlos Antonio Rodríguez Munguía (Gen. XXXIII), Comandante de la Fuerza Aérea Mexicana, con elocuente discurso da a conocer el motivo de tan trascendental evento.

El concierto inició con la participación de la Orquesta Sinfónica y Coro de la Secretaría de la Defensa Nacional  con un magistral programa destacando la interpretación de la conocida obra Carmina Burana de Carl Orff

Así mismo se contó con la participación, siempre alegre, del Mariachi de la Secretaría de la Defensa Nacional.

Cerrando la noche,  con su amplio repertorio, el insigne intérprete de la Canción mexicana Don Vicente Fernández, deleitó a los asistentes integrantes de las Fuerzas Armadas del Ejército, Armada y Fuerza Aérea, personal de retirados, familiares e invitados, por cerca de dos horas.

La Asociación de la Escuela Militar de Aviación A.C.,  participó con 100 asistentes entre socios, familiares y amigos, quienes también disfrutaron plenamente de este magno evento. Agradecemos a la Comandancia de la Fuerza Aérea Mexicana por tan amable distinción y consideración hacia nuestra Asociación.

Una vez más, en el marco del Centenario de la Fuerza Aérea Mexicana, queda de manifiesto la larga vida de lealtad institucional de los soldados del aire; mujeres y hombres comprometidos  al servicio a la patria en la defensa y seguridad del espacio aéreo nacional.

EL SUEÑO DE PODER VOLAR



El sueño de poder volar



Por el Capitán Piloto Aviador Enrique A. Guerrero Osuna.

Para el hombre el poder volar como las aves ha sido siempre un sueño recurrente cuanto más difícil de lograr. Ya lo hemos escuchado: si dios hubiera querido que el hombre volara, nos hubiera dado alas. Sin embargo nos doto de dos cosas muy poderosas, la imaginación y el corazón, pero no han sido suficientes para poder remontar el vuelo por nuestros propios medios.

Levantar un cuerpo más pesado que el aire tiene una implicación muy poderosa, la cual, ya lo saben, gobierna todo en el universo, me refiero a la gravedad. Cuando una gaviota o un pelicano deciden hacerse al aire tienen forzosamente que vencer a la gravedad. Claro esos pájaros gozan de la ventaja que les da la brisa marina, extienden sus alas y ¡voila! Tienen la sustentación necesaria para despegar y solo tienen que tener cuidado en no perder esa sustentación para mantenerse volando. Las aves lo hacen en forma intuitiva. Nosotros los humanos, si queremos volar como las aves,  tenemos que de alguna manera conseguir esa sustentación y mantenerla, eso es muy importante porqué cuando una aeronave pierde su capacidad de sustentación simplemente se precipita a tierra obedeciendo a la gravedad. Eso los pilotos lo aprendemos en nuestras primeras lecciones de vuelo, es decir, a no caernos del cielo, como el mítico personaje Ícaro. Esa lección, la de nunca entrar en conflicto con la gravedad, a mí me quedo muy clara desde mi primer vuelo. Luego viene la cuestión de la velocidad. Mi muy venerada madre me dijo un día: hijo, no corras tan recio. Nunca he comprendido bien a bien a que se refería. Tal vez ella pensaba que iba yo a conducir un automóvil a “mil por hora”, así se decía en Mexicali en los años 50as.  Pero sucede que un avión tiene que ir, necesariamente, muy recio, bueno al menos arriba de su velocidad de “stall” que es la velocidad por debajo de la cual, se precipitan a tierra, con o sin la autoridad del piloto, así que, por ejemplo un avión Stearman PT-17 biplano de cabina abierta debe mantener cierta velocidad mínima so pena de caer. Para poder lograr lo anterior necesitamos un medio de locomoción. Vamos a llamarlo por el momento como “motor”. Pero un motor por sí solo no me sirve de mucho, además son muy pesados, así que inventamos la hélice. Este si fue un invento maravilloso. A ciencia cierta es muy difícil establecer quien diseño la primera hélice, lo que sí sabemos es que Leonardo Da Vinci realizó experimentos con algunos diseños que tenían la forma helicoidal, es decir, como un tornillo que penetra en la madera, así las hélices penetran en el aire y las propelas en el agua, es el mismo principio

El vuelo los pilotos tenemos que aprender a sentirlo en todo el cuerpo pero principalmente en las manos y en los pies y luego, por medio del cerebro hacer que todo trabaje coordinadamente para no caernos. Ahora bien si cuenta usted con un poderoso motor Continental de 220 HP como el del PT-17, simplemente “le mete todo el machete” (acelerar totalmente)  y empieza a ascender, problema resuelto. Casi. Todo tiene sus límites. Los planeadores no cuentan con la capacidad de ascender con el empuje de un motor, ellos como las aves tienen que aprovechar las corrientes ascendentes, solo tienen que encontrarlas, he ahí el quid del asunto. Entonces vamos a recapitular: ya tenemos un avión, esta palabra la inventaron los franceses con alas y fuselaje, le pusimos un motor con hélice y ya podemos volar. Los planeadores solo tienen sus alas para poder volar y por supuesto, la habilidad del piloto para mantenerse en el aire, por eso son tan ligeros y sus alas tan largas. A propósito, si a un avión le falla el o los motores se convierte en un planeador muy pesado, pero puede seguir volando, aunque por poco tiempo. Eso responde una pregunta que continuamente me plantean: “¿al pararse los motores los aviones se desploman?”. No es así, pueden seguir volando aunque el piloto tiene que buscar algún lugar donde aterrizar su avión, sea un campo, una carretera, una montaña (no recomendable), un lago, un río o el mar, y si corre con suerte en alguna pista. En mis tiempos de cadete los instructores nos enseñaban una maniobra llamada: “aterrizajes forzados simulados” en la cual se simulaba una falla de motor y teníamos que escoger algún lugar en donde caer y llevar nuestro avión ahí, luego el instructor nos calificaba: “en esta te salvaste, en esta te mataste, etc.” Lo cual nos llevaba a siempre estar buscando algún campo en donde poder aventarnos un “forzado”. Esto lo traje a la mente hace algunos años cuando tuve la oportunidad inigualable de volar en un AT-6 en el aeropuerto Del Norte en Monterrey, N.L. en uno de esos vuelos sobre la mancha urbana el motor empezó a “toser” en forma intermitente por lo que de inmediato busque un lugar donde llevar esa joya clásica (el AT-6) con seguridad. Lo primero que localicé fueron las canchas deportivas de la UANL, “ahí” me dije. Luego el motor reacciono favorablemente y no hubo necesidad de nada. Aterricé en el ADN sin novedad. Al revisar el motor los mecánicos encontraron que las líneas de combustible tenían mucho “aire” atrapado y eso produjo las “tosidas” del motor. Actualmente las posibilidades de que un motor falle son astronómicas, pero puede llegar a pasar, recuerden el accidente del río Hudson, pero para eso nos entrenamos los pilotos. En una ocasión íbamos despegando cuando mi instructor me gritó: “forzado” de inmediato intente virar para regresar a la pista, mi instructor me lo impidió diciéndome: “jamás intentes regresar porqué te vas a matar” aterriza derecho, al frente. Lección aprendida.

Debo aclarar, antes de continuar, que los cadetes de la EMA cifran su existencia en el “vuelo”, por supuesto que tienen otras actividades de todo tipo, clases, academias, marchas, guardias, franquicias, arrestos, viajes a la ciudad de México en septiembre, etc., etc., acuérdense: “sin trabajo, no hay placer” en otras palabras nos enseñan que “no hay tortas gratis”, pero para nosotros todo gira alrededor de esta maravillosa actividad que es el vuelo humano. Lo que este fuera de este círculo, simplemente carece de importancia. Las personas o los cadetes que no vuelen, se quedan fuera de nuestro mundo. Ya lo sé, indebidamente, pero así es. Esto puede sonar un poco pretencioso pero es una realidad que no puedo ni debo ocultar, en este sentido los pilotos somos necesariamente elitistas, porqué una vez en el aire estamos auténticamente “solos”. Nadie va a tomar decisiones por nosotros y lo tenemos que hacer rápido y bien ya que el precio a pagar, como todos sabemos, es muy alto.

El hecho de volar, es decir, desprenderse del contacto con la madre tierra, necesariamente conlleva cierta magia, aquí en la tierra solo hay dos tipos de seres que vuelan: los pájaros y los pilotos. Los primeros lo hacen naturalmente, los segundos tenemos que aprender a volar, los pájaros el vuelo lo realizan sin pensarlo, instintivamente, los humanos si tenemos que concentrarnos para poder volar. Para empezar necesitamos algún tipo de aditamento, ya sean alas y alguna manera de ponerlas en movimiento,  ya saben, para producir “levantamiento” y poder elevarnos, de hecho si quisiéramos volar como los ángeles necesitaríamos unas alas enormes y una musculatura acorde para poder “batirlas”.  Hasta el día de hoy eso no ha ocurrido

Hablar del vuelo no es tan sencillo, pero al mismo tiempo es una gran satisfacción poder compartir con ustedes esas experiencias, al fin y al cabo los pilotos realizamos una actividad que nos da un gran placer, eso por si solo justifica los riesgos.

“El placer no está en las cosas, sino en nosotros mismos” Richard Wagner.

Hasta pronto, sigan leyendo.