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sábado, 1 de noviembre de 2014

AVIÓN PILATUS PC-7



El PILATUS PC-7 Turbo Trainer es un monoplano de ala baja mono/biplaza, fabricado por Pilatus Aircraft, de Suiza. Este avión es capaz de hacer todas las funciones de formación avanzada que incluyen acrobacias aéreas, reglas de vuelo instrumental, tácticas y vuelo nocturno. Ha sido seleccionado por más de veinte fuerzas aéreas como su entrenador básico. Desde su introducción en 1978, cerca de 500 han sido vendidas, y la mayoría siguen aún en servicio.

El PC-7 se basa en el anterior modelo con motor de pistón, Pilatus P-3. El primer prototipo fabricado a partir de una modificación del P-3 voló el 12 de abril de1966, pero después de un accidente del PC-7 el programa fue archivado.

En 1973 el programa se reinicia y se obtiene otro P-3 de la Fuerza Aérea Suiza. Después de la modificación, este avión voló el 12 de mayo de 1975. Más adelante se introdujeron amplias modificaciones en el programa, incluyendo una nueva pieza de ala con tanques de combustible integrados, con el timón modificado y una cabina tipo burbuja.

El primer avión de producción voló el 18 de agosto de 1978. El 5 de diciembre del mismo año le fue concedido a Pilatus Aircraft el certificado civil suizo. Inmediatamente esta compañía realizó entregas de unidades PC-7 a varios países.

El PC-7 Mk II se ha desarrollado a partir del fuselaje y la aviónica del PC-9, está equipado con turbinas más pequeñas que el PC-7 para operaciones más cortas y manteniendo costos. Es utilizado por la Fuerza Aérea Sudafricana, con muchos ejemplares fabricados. Los aviones fueron ensamblados en Sudáfrica a partir de kits suministrados por Pilatus. El valor del contrato se estimaba en US $ 175 millones en 1993. Debido a consideraciones políticas, la aviones no fueron equipados con armamento. Cuatro PC-7 Mk II sirven en la fuerza aérea de Brunéi.

Esta aeronave también es usada por clientes privados y está certificada por FAA y FOCA a fin de dar cumplimiento a la normativa de aviación general en Europa y los EE. UU.

Los PC7 fueron usados por la Fuerza Aérea Iraquí para apoyo aéreo cercano en la Guerra Irán-Irak. También fueron usados para el bombardeo con armas químicas contra las tropas iraníes.

La Fuerza Aérea de Chad utilizó su pequeña flota de PC7 para bombardear las posiciones de los rebeldes tanto en su propio territorio como en el de su vecino Sudán.

En 1978 México adquirió 88 PC-7. En 1994, Fuerza Aérea Mexicana usó PC7s armados para atacar al Ejército Zapatista de Liberación Nacional durante el Levantamiento zapatista en México. Esta acción fue considerada como ilegal por el gobierno suizo puesto que las aeronaves fueron vendidas para propósitos de entrenamiento exclusivamente, por lo que Suiza emitió una prohibición de vender más unidades a México.

En 1995, Executive Outcomes, una Empresa militar privada encabezada por Eben Barlow, utilizó dos PC7 armados para proporcionar apoyo aéreo cercano durante sus operaciones en Sierra Leona.

En junio de 2011, la Fuerza Aérea India seleccionó al entrenador Pilatus PC-7 MkII como su entrenador básico, por lo que se colocó una pedido inicial de 75 unidades Este pedido puede incrementarse progresivamente hasta 181 entrenadores, después de la transferencia de tecnología a la India. El gabinete indio aprobó el acuerdo para la compra del entrenador. El contrato fue firmado el 24 de mayo del 2012.
Características generales
Tripulación: dos, estudiante e instructor
Longitud: 10,1 m (33,2 ft)
Envergadura: 10,1 m (33,2 ft)
Altura: 3,3 m (10,8 ft)
Superficie alar: 16,3 m2 (175,5 ft2)
Peso vacío: 1 670 kg (3 680,7 lb)
Peso cargado: 2 700 kg (5 950,8 lb)
Planta motriz: 1× turbohélice Pratt & Whitney Canadá PT6A-25C.
Hélices: 1× tripala por motor.
Rendimiento
Alcance: 1 950 km (1 053 nmi; 1 212 mi)
Techo de servicio: 9 150 m (30 020 ft)
Régimen de ascenso: 14,4 m/s (2 837 ft/min)

viernes, 31 de octubre de 2014

AVIÓN BN-2A ISLANDER



El Britten-Norman BN-2 ISLANDER es una aeronave bimotor de transporte de pasajeros, diseñada por el fabricante británico Britten-Norman.

Desmond Norman y John Britten habían constituido una sociedad para el desarrollo de equipo de aspersión de cultivos, y en 1964 iniciaron los trabajos de diseño de un transporte ligero de tercer nivel. El Britten-Norman BN-2 Islander, concebido como un sustituto de nueva generación para el veterano de Havilland Dragon Rapide y otros aparatos similares, atrajo un interés considerable, y en septiembre de 1964 se inició la construcción de un prototipo. Este avión realizó su primer vuelo el 13 de junio de 1965, propulsado por dos motores Rolls-Royce Continental IO-360-B de 210 cv, y con alas de una envergadura de 13,72 m. Las pruebas de vuelo sugirieron un número importante de cambios, en particular el incremento de la envergadura en 1,22 m y la instalación de motores Avco Lycoming O-540-E de 260 cv, que de allí en adelante se mantuvieron como planta motriz estándar en los aviones de serie. En 1971 se incorporaron al Hangar Presidencial seis de estos Islander.

Los aviones de las series iniciales eran BN-2 Islander, con una configuración de monoplano de ala alta, fuselaje funcional de sección rectangular, cola convencional, tren de aterrizaje triciclo fijo con dos ruedas en las patas principales y capacidad para acomodar al piloto y nueve pasajeros. Esta disposición de asientos de alta densidad permitía el aprovechamiento máximo de una cabina de tan sólo 1,09 m de ancho, suprimiendo el pasillo central y con accesos consistentes en dos puertas del lado de babor y una a estribor. La salida de emergencia podía efectuarse desmontando las ventanillas de las puertas. El primer ejemplar de serie del BN-2 realizó su vuelo inicial el 24 de abril de 1967, y no habían pasado cuatro meses de dicha fecha cuando entró en servicio el primer Islandar, el 13 de agosto. A mediados de 1969, los BN-2 fueron reemplazados en la línea de producción por los BN-2A Islander, que introducían mejoras aerodinámicas y de equipo, además de una nueva disposición para la carga lateral de equipaje. Desde 1978, la versión estándar de serie lleva la denominación BN-2B Islander II; las principales diferencias consisten en el aumento del peso máximo al aterrizaje, las mejoras en el diseño interior y las hélices de diámetro menor destinadas a reducir el nivel de ruidos en la cabina.

A través de los años las posibilidades de estos aparatos se completaron con una serie de equipos accesorios opcionales. Entre ellos cabe citar los motores alternativos Avco Lycoming IO-540-K1BS de 300 cv, o los turbohélices Allison 250-B17C de 320 cv; los ejemplares propulsados por esta última planta motriz se denominaron BN-2T Turbine Islander. Otros equipos opcionales incluían un morro alargado que proporcionaba un espacio adicional de 0,62 m³ para equipaje, puntas de alas que albergaban depósitos auxiliares de combustible, así como un turboalimentado Rajay que permitía desarrollar mejores prestaciones.

Además de operar como transporte de pasajeros, el Islander puede utilizarse como avión de carga, almacenando los asientos en la bodega de popa; como ambulancia, con capacidad para tres camillas y dos enfermeros, y para diversos cometidos generales, con equipo apropiado. También existen las versiones militares Defender y Maritime Defender; se trata de aviones aptos para diversas misiones, dado que pueden adaptarse a tareas de evacuación de heridos, patrulla, transporte y operaciones de búsqueda y salvamento

Especificaciones técnicas

Britten-Norman BN-2B
Tipo: transporte de línea de tercer nivel
Planta motriz: dos motores lineales Avco Lycoming O-540-E4C5, de 260 cv

Prestaciones
Velocidad máx. de crucero: 257 km/h, a 2.135 m
Velocidad económica de crucero: 241 km/h; a 3.660 m
Techo de servicio: 4.450 m
Carrera de despegue: 50 m
Carrera de aterrizaje: 70 m
Alcance a VEC con max. carga útil: 1.400 km

Pesos
Vacío equipado: 1.638 kg
Máximo en despegue: 2.994 kg

Dimensiones
Envergadura: 14,94 m
Longitud: 10,86 m
Altura: 4,18 m
Superficie alar: 30,19 m²

jueves, 30 de octubre de 2014

VOLANDO EN ÁFRICA

Este escrito me lo envió mi compañero Enrique Guerrero Osuna (más conocido como el Charro) al cual le agradezco que nos comparta sus aventuras.




              Aventuras africanas

Por el Capitán Piloto Aviador Enrique A. Guerrero Osuna.

Como todos ustedes saben algún tiempo atrás tuve que aceptar un trabajo en África. Basado en Johannesburgo, África del Sur en una ocasión me comisionaron para ir a volar a la República del Congo, con base en Brazzaville, que no es lo mismo que la Republica Democrática del Congo, cuya capital es Kinshasa. Aclaración: La República del Congo fue una colonia francesa, mientras que  la RDC es ahora lo que fue el Congo Belga, colonizada por los belgas y que  posteriormente devino en Zaire. A ambos países solo los divide el enorme rio Congo. Decir enorme es quedarme corto, con mencionarles que es el único rio en la tierra que atraviesa dos veces el Ecuador, una corriendo de sur a norte y luego invirtiendo su trayectoria de norte a sur para desembocar en el Océano Atlántico con un prodigioso caudal. Los dos países son de habla francesa por lo que Global Aviation,  mi compañía, sabiendo que yo hablo un poco de francés,  no tuvo ningún inconveniente en asignarme al Congo (Ya saben, con el tiempo me entere que ninguno de los pilotos de Global quería ir al Congo, por muchas razones, así que ¡manden al mexicano!)

Yo, igual que ustedes, me imaginaba el Congo como un país selvático, lleno de lianas y peligros,  y si lo es, eso es una realidad, es más, está situado a ambos lados del Ecuador terrestre, y en su parte norte tiene una región montañosa muy conocida por albergar una considerable población de gorilas, pero eso es más que nada una curiosidad turística. Un viaje a esas selvas está reservado solo a personas que pueden sufragar grandes cantidades de dinero. Yo iba solo a trabajar. Por si tienen dudas de que fui solo a trabajar les digo, desde el primer momento que pise suelo congolés, el encargado de la estación en Brazzaville me dijo: don´t leave the premises captain, and put your uniform because you are on a standby for a flight in a couple of hours”.  (No se aleje de las instalaciones capitán, y póngase el uniforme porque está en situación de alerta para un vuelo). Cielos, pensé para mí, estos sudafricanos sí que no saben perder el tiempo, acabo de llegar de México y ya me quieren poner a trabajar. (Y efectivamente, al poco tiempo salí de vuelo). Mientras tanto,  ya de regreso en el aeropuerto vi otra vez al jefe de la estación, a quien yo conocía desde nuestras operaciones en Bagdad y Kuwait discutiendo con otras personas, me acerqué y escuche una mezcla de inglés y francés, por lo que le dije a mi jefe: “si puedo ser de ayuda yo hablo un poco de francés” lo dije en inglés y lo repetí en francés,  diciendo eso todos los del Congo se voltearon conmigo y me dijeron: Nous Somme enchante que vous parle la langue francais” (Nos da gusto que usted hable francés)  y yo les dije: Mais, parle lentament, si vous plait, (sin embargo, hablen lentamente por favor). Mi jefe, el señor Wilhelm Van Riet (comprensiblemente sudafricano) también me jalo aparte para decirme: wonderful captain!, de aquí en adelante va a ser usted mi traductor porque a los locales no les entiendo ni papa, ni ellos a mí. En buena bronca me metí. Y como se dice, “de ahí pa´l real”, casi todos los días me llamaban para ir a la oficina de Mistral Aviation a dilucidar y coordinar asuntos entre las dos compañías, menudo problema para mí, porque imagínense la responsabilidad de que hiciera una mala traducción o una  mala  interpretación. Afortunadamente todo salió bien y nunca tuvimos problemas. Eso si, jamás me separe de mi diccionario, en África primero salía sin calcetines que sin mi diccionario español-francés-español.

Tuve varias anécdotas, les voy a contar una de ellas: Una vez ya enfrascado en los vuelos todos los días, en una ocasión aterrizamos en el aeropuerto de Point Noire,  en la costa del Atlántico, al llegar a la plataforma se sube el despachador local (todo un personaje muy simpático) y de buenas a primeras yo le preguntó en francés: “Ou est le petrol” queriendo saber dónde estaba el combustible. Él me contesta sorprendido: “le petrol?,  Monsieur le commandant,  est a la mer, beacoup de petrol a la mer” (El petróleo, señor comandante, está en el mar, hay mucho petróleo en el mar) Al escuchar aquello solté la carcajada e igual hizo el despachador, porque efectivamente hay mucho petróleo por toda la costa occidental del continente negro, o sea África, no se sabe si para bien o para mal, pero yo me refería a otra cosa. Ya que nos hubimos calmado le explique que a lo que yo me refería era al combustible para el avión,  oui, le carburant pour le avión, él se volvió a reír y yo también, total, finalmente llego el combustible y volvimos a salir. Pero de ahí en adelante ese despachador nada más me veía llegar y decía: “Bienvenue Monsieur le commandant petrol” y soltaba la risa, así que de la carrilla no me escape.

Con cierta tristeza desde el primer vuelo, al observar al personal de tierra los veía que traían unas camisas que ya habían visto sus mejores tiempos, totalmente raídas, por lo que decidí regalarles la mayoría de las camisas blancas del uniforme que yo había traído desde México. No saben la felicidad que vi en sus caras en el momento en que les di mis camisas, eso sí les dije, los quiero ver con ellas bien lavadas y planchadas. Ya sabrán, cada vuelo llegaban orgullosamente hasta la cabina “rechinando de limpios” con sus camisas relucientes, ellos felices y yo también de poder ayudarlos, aunque fuera en una mínima parte (después les di mis zapatos del uniforme también). Ellos a su vez nos conseguían cervezas Ngok, claro, previo pago, pero no se crean que teníamos mucho tiempo libre, como les digo, los sudafricanos realmente me pusieron a chambear, de sol a sol.

En otra ocasión llegamos en nuestra desvencijada camioneta, eso sí, Renault, al “hotel” entre comillas, donde vivíamos en Brazzaville, y me encontré con el vigilante al cual ya me había yo conchabado para que fuera “mi secretario”, o sea que me hacía pequeños mandados por una propina. Estaba sentado muy triste tratando de escuchar su radio, de aquellos viejos de transistores, y le pregunté: “¿Qui is quil pase avec votre radio?” y me contesto: “les batteries, Monsieur”  y me dijo textualmente: “Je nai pas de   l´ argent pour acheter les batteries, pas de l´argent”  (Son las baterías, señor, no tengo dinero para comprarlas).  Y ya entrado en razones le dije que cuanto costarían las baterías, me contesto que no sabía, así que fui a dejar mis maletas, me cambie y salí rumbo al estanquillo de la esquina a comprarle las baterías, se las entregue y casi me quería besar la mano, ¿Cuánto me costaron las seis famosas baterías?, menos de 3 dólares, pero me gane la gratitud eterna de esa persona. Todos los días lo estuve viendo con su radio haciendo la seña universal en la aviación de todo ok con el pulgar hacia arriba (yo se lo enseñe y le dije: eso significa que tout ca va bien, que todo va bien).

Las tripulaciones de esos vuelos eran verdaderamente multinacionales: el capitán mexicano, el copiloto o primer oficial sudafricano, las sobrecargos, la In Charge o Mayor era sudafricana, y dos más del Congo, así que yo tenía que dirigirme con ellos solo en inglés, las instrucciones reglamentarias que marca la ICAO (OACI) (International Civil Aviation Organization) (Organización de Aviación Civil Internacional) para los tripulantes se las daba en inglés, pero las sobrecargos del Congo no me entendían, ni ellas se podían entender con la sobrecargo mayor sudafricana, total como podía les explicaba todo en francés otra vez y ya se calmaban. Eso era todos los días, con decirles que hasta el tiempo meteorológico se los tenía que traducir: le temp a Brazza (diminutivo de Brazzaville, capital del Congo) est couvert et pluvieux, la visibilité est limité a 2 kilometer, (el tiempo en Brazzaville esta nublado y lluvioso con la visibilidad restringida a 2 kilómetros) y así por el estilo. Eso sí, cuando veía que me entendían me daba un gusto enorme y me sentía orgulloso de poder hablarles en su lengua natal.

Cuando en La Paz tome mis lecciones de francés, jamás me pude imaginar que las iba a necesitar andando el tiempo, todas las lecciones que aprendí en la Alianza Francesa me fueron de gran utilidad en África, con ese conocimiento me pude desenvolver sin problemas, la pronunciación que aprendí en la Alianza Francesa de La Paz era fácilmente entendida en el Congo, de manera que le brindo un agradecimiento público a mi maestro Rubén por permitirme expresarme en una tercera lengua para mí, con la respetuosa  aclaración que todavía me falta mucho por aprender de la lengua de Dumas, prácticamente estoy en pañales, pero ahí vamos avanzando. Otra anécdota para tratar de comprender la forma de ser de los africanos, esta me la conto mi amigo Vessie un sudafricano: Una señora llega a la oficina de correo en Bloemfontein y cuando le llega su turno pone una caja en la báscula pero a lo ancho, de tal manera que a ambos lados de la báscula sobresalía su caja, pesaba 14,8 kilos, pero la empleada le dijo que la parte que sobresalía no podía ser pesada por lo que no podía aceptar esa caja, la muchacha agarro la caja y la paro, y efectivamente seguía pesando 14.8 kilos. La empleada le siguió diciendo que no podía aceptarla porque sobresalía de los lados y que esa parte no se podía pesar y no se la acepto. Eso solo pasa en África, dice mi amigo, y yo le digo: no estés tan seguro.

En otra ocasión se me venció mi vacuna contra la fiebre amarilla, así que me mandaron a aplicármela en un centro de salud de la ciudad. Al llegar, me recibieron muy amablemente y me puse en la fila. Pude observar como la mayoría de las habitaciones de aquel centro de salud carecían de piso, estamos hablando de la capital de un país y entre las enfermeras escuche claramente cuando se dirigieron a mi como el “pilote russe”  (piloto ruso) debido a que en aquel tiempo había un gran número de pilotos rusos volando en el Congo, y para ellas, yo era uno de ellos. Tremenda sorpresa se llevaron cuando les dije que era mexicano. Igual me sentía cuando salíamos a dar la vuelta por el pueblo, imagínense, dos pilotos más o menos blancos, (uno, o sea yo) requemado por el sol y el otro sudafricano con dos sobrecargos parecíamos un punto perfecto para un asalto entre aquel mar oscuro (sin tratar de ofender). Dos veces nos atacaron verbalmente en francés cuando caminábamos tranquilamente (y dos o tres pedradas de advertencia), así que bienvenidos no éramos, por lo que optamos por restringir nuestras salidas a los alrededores de nuestros aposentos, hasta que nos llegó el relevo.

Hasta el próximo relato

martes, 28 de octubre de 2014

AVIÓN BOEING 727



El BOEING 727 es una aeronave trimotor comercial de tamaño medio. El primer Boeing 727 salió de la fábrica el 27 de noviembre de 1962 y su primer vuelo fue en 1963 demostrando que era mejor, incluso que lo que habían previsto el grupo de ingenieros al mando del joven Jack Steiner. Tiene el mismo ancho del fuselaje del Boeing 707/720, lo cual redujo los costos de utillaje de Boeing y los costos de mantenimiento de las aerolíneas. Es el modelo más vendido hasta principios de los años 90, con un total de 1.831 aviones entregados, época en que fue sustituido por el Boeing 737. En agosto de 2006, un total de 127 Boeing 727-100 y 493 Boeing 727-200 permanecían en servicio activo.

El diseño del 727 se debió a un compromiso entre United Airlines, American Airlines, e Eastern Airlines para buscar un sucesor del Boeing 707. United Airlines quería un avión con cuatro motores para sus vuelos a aeropuertos de gran altitud, American buscaba un avión bimotor por razones de eficiencia mientras que Eastern quería un trimotor para sus vuelos sobre el mar Caribe. Finalmente las tres aerolíneas coincidieron en un trimotor y así nació el 727.

El 727 ha demostrado ser muy útil para las necesidades de aerolíneas de todo el mundo debido a su capacidad para aterrizar en pistas cortas, lo cual potenció el tráfico de pasajeros entre destinos con aeropuertos más pequeños. Uno de los detalles que dieron al 727 su habilidad para aterrizar en dichas pistas era el diseño único de sus alas, combinando flaps Krueger y slats aumentando la estabilidad a bajas velocidades. Era conocida entre los pilotos de compañías aéreas de todo el mundo su gran maniobrabilidad.

Muchos de los operadores usaban este avión para alimentar sus aeropuertos principales.

En 1974 en un hecho sin precedentes la empresa Boeing, entrega de forma simultanea 3 aviones B-727 a Mexicana de Aviación, que sumados a su flota, la convierte en el operador más grande del mundo de aviones B-727 fuera de los estados Unidos.

El 727 también demostró tener aceptación en aerolíneas de transporte de carga y charters. Federal Express inició la revolución del transporte aéreo de carga en 1975 usando Boeing 727 y a principios del siglo XXI, muchas aerolíneas alrededor del mundo utilizan únicamente 727 para sus transportes de carga.

Desarrollado como complemento del Boeing 707 y del 720, el 727 fue diseñado específicamente para cubrir rutas de corto y mediano alcance, empezando su desarrollo en febrero de 1956, incrementándose la capacidad de asientos, la facilidad de mantenimiento, y la operación del aparato desde aeropuertos y pistas poco preparadas, así como una carrera corta para el despegue y aterrizaje. Se adaptó notablemente a los requisitos de las aerolíneas de llevar muchos pasajeros en rutas tanto de corto como de medio radio. Un ejemplo de ello fueron las aerolíneas SAM, y la desaparecida ACES en Colombia: El largo y difícil recorrido, debido a la orografía por tierra desde la capital, Bogotá a otras ciudades de importancia como Medellín y Cali exigía el transporte rápido y eficiente de gran cantidad de pasajeros en vuelos de 30 o 40 minutos, papel que el 727 desempeñaba adecuadamente. Igualmente se usó los 727 en Ecuador para trayectos con cambios tan bruscos como los vuelos entre Quito y Guayaquil, que están a 2800 metros y a nivel del mar respectivamente y cuyo viaje toma únicamente 30 minutos. Actualmente mucha de la flota de 727 ha migrado de uso de pasajeros a transporte de carga. En el 727, se usaron algunos diseños provenientes de los 707 y 720, como lo son la forma de su radomo y cabina de pilotaje, usando las mismas ventanillas superiores. Su mantenimiento es muy versátil permitiendo gran adaptabilidad de complementos como motores nuevos, y gran prestación para adaptación de carga. Cabe señalar que, por la gran demanda del aparato, Boeing decidió desarrollar tres versiones del avión para los diferentes requisitos demandados por las diferentes aerolíneas: la versión 100 con 117 asientos, la 200 con 157 asientos y la 264 con 185 asientos; así como versiones modificadas de las series 100 y 264 desarrolladas para logística y carga. El avión dejó de fabricarse en agosto de 1984, habiéndose producido un total de 1.831 unidades, lo cual superó con creces las expectativas de Boeing que había previsto fabricar 250. A principios del siglo XXI continuaban operativos aproximadamente 1.300. El primer modelo construido, que se entregó a United Airlines en 1964, se conserva desde 1991 en el Museo del Aire de Seattle. Un Boeing 727-100 del Lloyd Aéreo Boliviano con matrícula CP-861 marcó un récord en la historia de este modelo. Voló desde el día que salió de la fábrica de Everett en 1970, hasta el retiro de la aeronave, para la misma línea aérea en 2007.

Características generales

Tripulación: 7 tripulantes.
Capacidad: 185 pasajeros.
Longitud: 46.7 m 153,2 ft
Envergadura: 32.9 m 108 ft
Altura: 10.4 m 34 ft
Superficie alar: 153 m2 1 646,9 ft2
Peso vacío: 46,700 kg 102,926.8 lb
Peso máximo al despegue: 95 028 kg 209 441,7 lb
Planta motriz: 3× turborreactores Pratt & Whitney JT8D.
Empuje normal: 77 kN 7 852 kgf; 17 310 lbf de empuje cada uno.

Rendimiento

Velocidad crucero (Vc): 907 km/h (564 MPH; 490 kt) a 10 000 m.
Alcance: 4 450 km (2 403 nmi; 2 765 mi)
Techo de servicio: 13 000 m (42 651 ft)
Régimen de ascenso: 14,9 m/s (2 933 ft/min)

lunes, 27 de octubre de 2014

AVIÓN DHC-5D BÚFALO



El de Havilland Canadá DHC-5 Buffalo ‘búfalo’ en inglés designación militar canadiense CC-115 y estadounidense CV-7 (Ejército) y C-8 Fuerza Aérea es un bimotor de transporte táctico derivado del De Havilland Canadá DHC-4 Caribou, al que se le han sustituido sus motores de pistón por unos turbohélices. Destaca por sus extraordinarias cualidades de operación en pistas cortas STOL, Short Take-Off and Landing, que le permiten despegar en distancias mucho más cortas incluso que las avionetas.

En la Fuerza Aérea Mexicana: 2 DHC-5D VIP que estuvieron encuadrados en el 8º Grupo Aéreo/Escuadrón Aéreo de Transporte Presidencial, en el aeropuerto internacional de Ciudad de México. Ninguno en activo en 2008 uno de ellos fue traspasado a la Armada Mexicana.

En la Armada Mexicana: 1 DHC-5D, antiguo TP-217, número de serie 100, que la Fuerza Aérea Mexicana había recibido en abril de 1980. Matriculado en la Armada como MT-220, en 2008 ya no estaba en servicio.

Características generales
Tripulación: 3
Longitud: 24,08 m
Envergadura: 29,26 m
Altura: 8,73 m
Peso vacío: 11.412 kg
Planta motriz: 2× turbohélices General Electric CT64-820-3.
Potencia: 2 336 kW (3 221 HP; 3 177 CV) cada uno.

Rendimiento


Alcance: 1 110 km (599 nmi; 690 mi)

Techo de servicio: 9 450 m (31 004 ft)